Skip to main content

Preludio del comienzo de una vida sin manual (one can only just do things)

Hola, ¿cómo has estado?

Aquí todo ha cambiado, pero muy en el fondo sigue siendo lo mismo: la misma maldita ansiedad de querer ir lejos y hacer cosas grandes. Solo que esta vez ya no son cosas solo para mí; esta vez no es un sentimiento egoísta de desaparecer y no volver, esta vez no es un pensamiento de dejarlo todo y no mirar atrás.

Esta ansiedad es por estar cerca de ella, de la persona que me hace sentir en paz y en casa. Es esa ansiedad por trabajar tanto y sentir que no avanzo, por saber cosas que solo el 1% de la población conoce y sentirme como el otro 99%. Por saber que puedo conquistar mis demonios una y otra vez, pero no poder conocer aún sus nombres. Por saber que uno simplemente puede hacer las cosas, pero no saber qué cosas hacer.

6 de enero de 2025. El tiempo ha volado y todo ha pasado. Siento como si un lodo tapara la llave de mis ideas, como si estas piedras de incertidumbre bloquearan el flujo de mi río de pensamiento y seguridad. Ni siquiera le veo un sentido o un propósito a estar escribiendo esto, más que nada porque es para mí mismo. Es el monólogo interno intentando darle sentido a este fuego infernal que tengo en todo el cuerpo. Me estoy quemando por dentro y soy el único que puede apagarlo.

Creo que esta es la primera entrada donde no sobrepienso ni romantizo todo lo que siento. Es la primera entrada donde simplemente puedo decir que estoy hasta la chingada de no ver resultados de todo el trabajo y esfuerzo que he hecho por mí. No es culpa de nadie más, es mía, y es mi responsabilidad navegar por mi cuenta.

Pero esta vez no estoy solo. Esta vez tengo apoyo, y es mutuo. No quiero quemarme vivo por dentro, porque eso la quemaría a ella también.

Extraño los tiempos de serenidad, de dejar que todo fluyera, de que todo estuviera bien. ¿Por qué no puedo simplemente conformarme?

LO SIGO QUERIENDO TODO.

Y lo he tenido varias veces, y se ha ido algunas. Lo he dejado otras veces, y una vez más lo busco todo.

Pero ya no es ese "todo" que pensaba que quería hace 2, 5, 10 o 20 años.

La quiero a ella, estar a su lado. Quiero despertar temprano para poder verla tranquilamente. Quiero caminar con ella por donde haga falta con tal de que ambos estemos felices y tranquilos. Quiero crecer y dejar un legado junto con ella. Quiero que ella entienda mi mundo y yo entender el de ella, y con cada cambio crecer y comprender de nuevo lo que es vivir, lo que es ser uno mismo, aunque seamos otros.

A esto se reduce todo: a amar. A dejar un legado en tu mundo, no en "el mundo". Y lo más importante es eso: estar tranquilo con tu entorno y contigo mismo. Y ahora no lo estoy.

No estoy donde quiero, no hago lo que me gustaría, y no estoy a su lado. Pero es momentáneo, es el preludio al gran final de esta sinfonía, para que después comience una ópera nueva. (¿Hemos dejado los barcos y ahora somos un teatro?)

O quizá siempre ha sido un teatro, y la última presentación era sobre barcos —agua—; esta es una orquesta sinfonica, sonido —aire—.

Ahora, ¿hablaremos de alquimia?

Sí.

Porque es un viaje de transformación y de aprendizaje. Para poder ser luz, tenemos que pasar por todos los espectros. Con el agua aprendiste a fluir y a aceptar los cambios. Quizá es tiempo de comunicarse, de moverse, de ser libre, de aplicar todo lo relacionado con el intelecto y menos con los sentimientos.

Porque tus sentimientos están a salvo. Pero tu mente no está domada, porque aún lo quieres todo, a pesar de que ya lo tienes. Sigues buscando tierras lejanas y frías, que algún día conocerás. Pero, por el momento, debes amar a la tierra soleada que se te ofrece, a la lengua conocida que entiendes, a la vida que se te dio para poder crear otra, para poder transformar una vez más.

Y quizá nada de lo que digo tiene sentido, pero es el primer escrito que tengo de una era que no comprendía. Montreal fue un paseo, una especie de prueba para ver qué me faltaba. Me faltaba voluntad, disciplina y, sobre todo, yo mismo, una vez más.

Y aquí estoy, con un nuevo año, una nueva era y etapa frente a mí. Sé que las cosas que deseo vendrán, porque estoy trabajando por ellas. Así como deseé tanto al amor de mi vida, trabajé para poder recibirla y encontré una forma de buscarla. Así hago lo mismo con el trabajo que deseo, con el lugar donde quiero vivir y todos los sueños que quiero cumplir.

Probablemente estoy siendo iluso y, al mismo tiempo, intento poner mis pies en la tierra. Pero aquí estoy, una vez más, en la tierra que me vio crecer, sintiendo de nuevo que ya no encajo aquí. Y esta vez quiero irme para no volver más, pero me llevaré a quien deba estar.

No sé cómo concluir esto. Solo intento aceptar lo que tengo y lo que pasó. Solo intento volver a ser yo mismo y controlar esa maldita ansiedad. Sé que todo estará bien, pero también sé que depende de mí. Y eso es lo peor, porque nadie sabe cómo hacerlo hasta que lo hace.

Y lo mejor de todo es que uno simplemente puede hacer las cosas. Y así es como encontraré qué es lo que tengo que hacer.


no se que escribir, o que decir

no me siento poetico, ni esoterico, ni etereo

ninguno de esos adjetivos rebuscados y gastados me entra

quiza porque ya no busco y gasto el significado de algo 

solo quiero ser autentico

solo quiero tener algo estable

ya no quiero mudarme una y otra vez

quiero explorar con ella

quiero tenerla a ella

 quiero crecer con ella,

pero necesito algo que me permita estar cerca

llegara yo lo se, solo se trata de trabajar

de hacerme notar

de hacer las cosas

uno simplemente puede hacer las cosas

y debes tomar riesgos, si no nada vendra

 

pero la ansiedad me quema por dentro

la frustracion me aplasta 

y la desesperacion me ahoga

estoy enterrado, amarrado y siendo quemado por mi mismo

por la incertidumbre

y por la complejidad de la vida moderna

solo quiero tener una vida tranquila a su lado

 

y apenas comienza,

solo debo ser paciente

 

y simplemente...

hacer las cosas. 

 

кто не рискует, тот не пьёт шампанского 

 


Comments

Popular posts from this blog

El atardecer antes de zarpar el día de mañana

Siempre he comparado mi vida con navegar un barco. No por romanticismo, sino porque así se ha sentido: movimiento constante, corrientes cambiantes, puertos que no siempre fueron hogar. Hubo etapas en las que navegué solo, en aguas frías, perdiendo pequeñas balsas en el camino. Lugares donde no se vivía, solo se sobrevivía. Montreal fue hielo y viento que, aun así, se sintió cálido. California fue un pantano extraño: lleno de culturas, de ruido, de posibilidades aparentes, pero sin verdadero acceso a ellas, sin un trasfondo ni un sentimiento real de pertenencia. Durante esos años estuve en modo supervivencia. No había intención, solo alineación forzada. Adaptarse. Resistir. Anclarse donde se pudiera. Idiomas apenas conocidos, conversaciones nuevas, nada familiar y todo lejos de lo que conocía. Una combinación de culturas hostiles, sistemas complejos diseñados para que nadie gane, juicios sin invitación y el intento constante de demostrarme a mí y al mundo que pertenezco, que puedo, que ...

El viaje del tonto

El Tonto era un joven soñador que, un día, decidió dejar su hogar para embarcarse en una aventura y descubrir el mundo. En su viaje, encontró al Mago, quien le enseñó a transformar sus sueños en realidad, y a la Sacerdotisa, que le reveló la importancia de la sabiduría interior. Continuó su camino y conoció a la Emperatriz, quien le mostró la abundancia y la creatividad de la naturaleza, y al Emperador, quien le habló de la importancia del orden y la autoridad. Más adelante, un Hierofante le enseñó sobre la espiritualidad y la tradición, mientras que los Enamorados le mostraron la importancia del amor y las decisiones del corazón. Montado en un carro, aprendió sobre la determinación y la voluntad, y la Justicia le enseñó el valor del equilibrio y la verdad. Encontró al Ermitaño, quien le guió hacia la introspección, y la Rueda de la Fortuna le mostró los ciclos y cambios de la vida. A lo largo de su travesía, conoció a la Fuerza, que le enseñó sobre el coraje y la compasión, y al Colga...

Un camino diferente al que conocías (Esta vez no estas solo)

No se por donde empezar, ha pasado mucho desde la ultima vez que vine a esta parte de mi. Desde hace ya un tiempo siento que todo esta bien, que todo esta en orden y marchando como debería. Sin embargo hay algo que perdí, o quizá siento que falta. Sigo siendo curioso, sigo siendo abierto y estoy creando todos los días. Pero me falta darme cuenta donde estoy, darme cuenta quien soy otra vez y aprovecharlo. En diciembre me mude a una tierra fría, a una tienda que tiene un estilo de vida totalmente diferente al que acostumbraba, una cultura y un idioma diferente. Se que este no era el plan que mas anhelaba pero curiosamente fue el plan original, y aquí estoy, en la tierra del maple, de la nieve y del hockey. Montreal es una ciudad increíble, desde que la conocí quedé enamorado de ella, el arte, la multiculturalidad, el idioma que a pesar de ser francés es tan diferente. Montreal lo tiene todo para poder vivir tranquilo y feliz.  Pero no tiene a mis personas. En los últimos 5 años cose...