El Tonto era un joven soñador que, un día, decidió dejar su hogar para embarcarse en una aventura y descubrir el mundo. En su viaje, encontró al Mago, quien le enseñó a transformar sus sueños en realidad, y a la Sacerdotisa, que le reveló la importancia de la sabiduría interior. Continuó su camino y conoció a la Emperatriz, quien le mostró la abundancia y la creatividad de la naturaleza, y al Emperador, quien le habló de la importancia del orden y la autoridad. Más adelante, un Hierofante le enseñó sobre la espiritualidad y la tradición, mientras que los Enamorados le mostraron la importancia del amor y las decisiones del corazón. Montado en un carro, aprendió sobre la determinación y la voluntad, y la Justicia le enseñó el valor del equilibrio y la verdad. Encontró al Ermitaño, quien le guió hacia la introspección, y la Rueda de la Fortuna le mostró los ciclos y cambios de la vida.
A lo largo de su travesía, conoció a la Fuerza, que le enseñó sobre el coraje y la compasión, y al Colgado, que le ofreció una nueva perspectiva. La Muerte le mostró la importancia de la transformación, y la Templanza le enseñó el equilibrio y la moderación. Encontró al Diablo, aprendiendo sobre las tentaciones y la importancia de liberarse de ellas, y vio la Torre, comprendiendo que a veces es necesario desmantelar lo viejo para permitir el crecimiento. Después de la tormenta, la Estrella le brindó esperanza e inspiración, y la Luna le reveló los misterios y las ilusiones de la noche. El Sol le iluminó con claridad y alegría, y finalmente, el Juicio le hizo reflexionar sobre sus acciones y decisiones. Al final de su viaje, el Tonto alcanzó el Mundo, encontrando la realización y la armonía con el universo, listo para comenzar una nueva aventura con la sabiduría adquirida.
Un joven soñador que sale de su hogar, sin conocimientos, sin experiencia, solo sus sueños y su curiosidad. Intenta conocer y entender qué es lo que realmente importa, adquiere conocimiento, sabiduría, habilidades, experiencia y madurez con cada paso que da, aunque el paso no sea correcto, aunque la tierra no sea firme, aunque tropiece, caiga, ruede. Aunque haya eventos que le hagan sentir que ya no es buena idea seguir, que debe volver a casa, que debe encontrar otros caminos.
Pero esa casa ya no existe, al menos ya no para el joven tonto que salió de su hogar, porque ahora es una persona diferente. Y esos otros caminos no llevan al objetivo, a descubrir lo que realmente importa, a disfrutar, aprender, crear, compartir.
Aprender, crear, compartir y cuidar.
La historia que acabo de escribir es la historia de los arcanos mayores del tarot, que si bien es un instrumento pagano y esotérico, tiene notas filosóficas platónicas, herméticas y, sobre todo, cabalísticas que, a fin de cuentas, es una forma de tener una introspección a través de simbolismos que cada quien interpreta de acuerdo a sus vivencias. Y por eso me gusta la historia, la historia del tonto es la única historia que existe para todos los humanos, al menos los que se atreven. Y yo ya he pasado por varios magos, sacerdotisas, por varias torres, diablos y muertes, por diferentes etapas donde soy el ermitaño, la fuerza, el carro.
Creo que tal vez estoy terminando uno de mis viajes más importantes y estoy a punto de empezar otro, un viaje diferente que sabía que llegaría pero jamás pensé cuándo, ni cómo, solo sé que es el momento. Y quizá pudo haber llegado antes, pero no estaba listo, simplemente no estaba preparado para ver todo lo que se oculta, lo que soy en realidad y lo que es mi propósito en esta realidad. (spoiler: lo que yo quiera, siempre y cuando aprenda, crea, comparta y cuide de los demás).
No diré que fui necio por no querer aceptar un cambio que me costó y eso ocasionó una avalancha de cambios. Ciclos que no pude cerrar, dejar ciudades, amistades, casas y esencias detrás, no poder concentrarme en el presente porque el pasado me arrastraba y el futuro me jalaba lejos. No fui necio, no fui terco, no fui ciego. Solo era tonto y no era el momento de reconocer todo eso, toma tiempo darse cuenta y cuando uno encuentra su lugar, avanzar es más fácil de lo que piensa.
Y puedo decir que tomó tiempo porque no lo pude trabajar, porque el falso camino de cosas que no me tocaban me distrajo, y sé que cuando dejo ir, mejores cosas vienen, cosas que sí son para mí. Y aquí estoy, en una noche de verano con unas copas de vino, escribiendo lo que he tenido en mi mente por más de un año y por fin lo puedo ver claro.
He cambiado, mis creencias son diferentes, mis ideales no tanto, mis gustos se mantienen y mi búsqueda por lo que realmente importa ya acabó, porque lo que realmente importa es tenerme a mí, estar bien con los que amo, compartirlo todo con ella, crear momentos e historias, aprender del día a día, compartir lo que se aprende, lo que se crea y cuidarme a mí mismo, a los demás y a esta realidad, porque esta realidad simplemente es una forma de trascender a lo que hay más allá.
No sé qué más decir, intento plasmar lo que siento en palabras y es difícil de explicar, alguna vez entendí que yo era más de pensar que de sentir y desde entonces me he dejado llevar con el sentimiento cuando es sensato, pensar cuando se requiere y así vivir con todo el cuerpo y alma.
Solo sé que estoy feliz y a pesar de que las cosas no hayan salido como quería, y que nunca lo hacen, todo estará bien, todo estará mejor porque estoy trabajando por ello. Y lo mejor de todo es que ya no estoy solo.
Estoy listo para mi nuevo viaje, comenzando como un tonto y aprendiendo de todo.
Muchas cosas han pasado.
Desde que aquel tonto decidió irse
a tierras no tan lejanas pero frías.
Llorar, reír, enojo e incertidumbre,
muchas cosas que se aprendieron.
El tonto ya no es tonto y ahora es el mundo,
un mundo nuevo, un universo de posibilidades,
un universo con conocimientos y experiencias diferentes,
a cuando salió de casa con solo sueños y curiosidad.
El tonto ya es un universo,
y con cada conexión, aprendizaje y paso,
con cada universo nuevo que crea el tonto,
el tonto se hace más sabio, y entiende más.
A lo largo de su travesía, conoció a la Fuerza, que le enseñó sobre el coraje y la compasión, y al Colgado, que le ofreció una nueva perspectiva. La Muerte le mostró la importancia de la transformación, y la Templanza le enseñó el equilibrio y la moderación. Encontró al Diablo, aprendiendo sobre las tentaciones y la importancia de liberarse de ellas, y vio la Torre, comprendiendo que a veces es necesario desmantelar lo viejo para permitir el crecimiento. Después de la tormenta, la Estrella le brindó esperanza e inspiración, y la Luna le reveló los misterios y las ilusiones de la noche. El Sol le iluminó con claridad y alegría, y finalmente, el Juicio le hizo reflexionar sobre sus acciones y decisiones. Al final de su viaje, el Tonto alcanzó el Mundo, encontrando la realización y la armonía con el universo, listo para comenzar una nueva aventura con la sabiduría adquirida.
Un joven soñador que sale de su hogar, sin conocimientos, sin experiencia, solo sus sueños y su curiosidad. Intenta conocer y entender qué es lo que realmente importa, adquiere conocimiento, sabiduría, habilidades, experiencia y madurez con cada paso que da, aunque el paso no sea correcto, aunque la tierra no sea firme, aunque tropiece, caiga, ruede. Aunque haya eventos que le hagan sentir que ya no es buena idea seguir, que debe volver a casa, que debe encontrar otros caminos.
Pero esa casa ya no existe, al menos ya no para el joven tonto que salió de su hogar, porque ahora es una persona diferente. Y esos otros caminos no llevan al objetivo, a descubrir lo que realmente importa, a disfrutar, aprender, crear, compartir.
Aprender, crear, compartir y cuidar.
La historia que acabo de escribir es la historia de los arcanos mayores del tarot, que si bien es un instrumento pagano y esotérico, tiene notas filosóficas platónicas, herméticas y, sobre todo, cabalísticas que, a fin de cuentas, es una forma de tener una introspección a través de simbolismos que cada quien interpreta de acuerdo a sus vivencias. Y por eso me gusta la historia, la historia del tonto es la única historia que existe para todos los humanos, al menos los que se atreven. Y yo ya he pasado por varios magos, sacerdotisas, por varias torres, diablos y muertes, por diferentes etapas donde soy el ermitaño, la fuerza, el carro.
Creo que tal vez estoy terminando uno de mis viajes más importantes y estoy a punto de empezar otro, un viaje diferente que sabía que llegaría pero jamás pensé cuándo, ni cómo, solo sé que es el momento. Y quizá pudo haber llegado antes, pero no estaba listo, simplemente no estaba preparado para ver todo lo que se oculta, lo que soy en realidad y lo que es mi propósito en esta realidad. (spoiler: lo que yo quiera, siempre y cuando aprenda, crea, comparta y cuide de los demás).
No diré que fui necio por no querer aceptar un cambio que me costó y eso ocasionó una avalancha de cambios. Ciclos que no pude cerrar, dejar ciudades, amistades, casas y esencias detrás, no poder concentrarme en el presente porque el pasado me arrastraba y el futuro me jalaba lejos. No fui necio, no fui terco, no fui ciego. Solo era tonto y no era el momento de reconocer todo eso, toma tiempo darse cuenta y cuando uno encuentra su lugar, avanzar es más fácil de lo que piensa.
Y puedo decir que tomó tiempo porque no lo pude trabajar, porque el falso camino de cosas que no me tocaban me distrajo, y sé que cuando dejo ir, mejores cosas vienen, cosas que sí son para mí. Y aquí estoy, en una noche de verano con unas copas de vino, escribiendo lo que he tenido en mi mente por más de un año y por fin lo puedo ver claro.
He cambiado, mis creencias son diferentes, mis ideales no tanto, mis gustos se mantienen y mi búsqueda por lo que realmente importa ya acabó, porque lo que realmente importa es tenerme a mí, estar bien con los que amo, compartirlo todo con ella, crear momentos e historias, aprender del día a día, compartir lo que se aprende, lo que se crea y cuidarme a mí mismo, a los demás y a esta realidad, porque esta realidad simplemente es una forma de trascender a lo que hay más allá.
No sé qué más decir, intento plasmar lo que siento en palabras y es difícil de explicar, alguna vez entendí que yo era más de pensar que de sentir y desde entonces me he dejado llevar con el sentimiento cuando es sensato, pensar cuando se requiere y así vivir con todo el cuerpo y alma.
Solo sé que estoy feliz y a pesar de que las cosas no hayan salido como quería, y que nunca lo hacen, todo estará bien, todo estará mejor porque estoy trabajando por ello. Y lo mejor de todo es que ya no estoy solo.
Estoy listo para mi nuevo viaje, comenzando como un tonto y aprendiendo de todo.
Muchas cosas han pasado.
Desde que aquel tonto decidió irse
a tierras no tan lejanas pero frías.
Llorar, reír, enojo e incertidumbre,
muchas cosas que se aprendieron.
El tonto ya no es tonto y ahora es el mundo,
un mundo nuevo, un universo de posibilidades,
un universo con conocimientos y experiencias diferentes,
a cuando salió de casa con solo sueños y curiosidad.
El tonto ya es un universo,
y con cada conexión, aprendizaje y paso,
con cada universo nuevo que crea el tonto,
el tonto se hace más sabio, y entiende más.
Sin embargo siempre será un tonto
lleno de sueños y curiosidad,
lleno de inocencia y ganas por más,
y mientras más tonto sea,
más real será, más puro será.
Mientras más se aventure,
más cosas entenderá,
y con cada palabra, cada conversación,
experiencia, subida, bajada y estancada,
el tonto será su esencia más pura,
hasta que él mismo ayude a otros tontos a dejar de serlo
... o a seguir siéndolo.
lleno de sueños y curiosidad,
lleno de inocencia y ganas por más,
y mientras más tonto sea,
más real será, más puro será.
Mientras más se aventure,
más cosas entenderá,
y con cada palabra, cada conversación,
experiencia, subida, bajada y estancada,
el tonto será su esencia más pura,
hasta que él mismo ayude a otros tontos a dejar de serlo
... o a seguir siéndolo.
Jo, eres un tonto
y eso es bueno, porque siempre quieres aprender más.
Creciendo, aprendiendo y avanzando.
Aprendiendo, creando, compartiendo y cuidando.
y eso es bueno, porque siempre quieres aprender más.
Creciendo, aprendiendo y avanzando.
Aprendiendo, creando, compartiendo y cuidando.
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